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Europa en riesgo de caer en la irrelevancia industrial

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16/12/2013

En su último Informe de Coyuntura Económica y Laboral, la Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal, CONFEMETAL, analiza los retos que se plantean al Consejo Europeo del próximo mes de febrero que se  centrará específicamente en la Industria.

La actividad industrial europea, por primera vez eje central de un Consejo Europeo se encuentra en riesgo se seguir perdiendo peso global y de caer en la irrelevancia frente a otras áreas geográficas. El objetivo último del Consejo es sentar las bases que permitan que la industria europea recupere un peso del 20 por ciento del PIB en 2020, cuando actualmente apenas supone el 15,6 por ciento.

El debate industrial monográfico en un Consejo es un logro en sí mismo, y la Industria Europea quiere convertirlo en el inicio de una nueva revolución que conduzca a una reindustrialización de Europa apoyada en programas de innovación, de formación, de internacionalización, medioambientales, de energía, para pymes, en instrumentos de apoyo y en un mejor acceso a la financiación.

CONFEMETAL subraya en su Informe que la Industria ha permitido resistir mejor los embates de la crisis a los países en cuyo PIB tiene más peso el sector manufacturero y la creación de riqueza basada en la producción, más que en la especulación, financiera o inmobiliaria.

Europa y muy especialmente España, necesitan invertir la actual tendencia de decadencia  industrial y recuperar un crecimiento sostenible para crear empleo de calidad, como respuesta a los problemas económicos y sociales a los que se enfrenta Europa.

Líneas de actuación

Por causa o como efecto de la crisis, la actividad industrial ha retrocedido en la Unión Europea y que ello ha supuesto menor crecimiento, menos empleo para el conjunto del continente, y una mayor brecha de competitividad entre estados miembros y entre regiones.

CONFEMETAL subraya que, por más que el lenguaje burocrático trate de oscurecerlo y envolverlo en perífrasis, eufemismos y términos políticamente correctos e inocuos, la Industria se enfrenta a un problema de pérdida de competitividad frente a áreas económicas emergentes.

Sus causas están en la caída de la productividad, la falta de innovación, el poco favorable clima empresarial, el estancamiento de las infraestructuras y las dificultades en financiación e inversión. Pero no puede obviarse que decisiones políticas y sobrerregulaciones han contribuido ha hacer menos atractiva la actividad industrial en Europa y a desviarla hacia otras regiones.

En el Informe se señalan una serie de medidas prioritarias para fomentar la inversión en nuevas tecnologías, mejorar el entorno empresarial, el acceso a los mercados y a la financiación, especialmente en el caso de las pymes, y garantizar que las competencias profesionales satisfagan las necesidades de la industria

Para frenar la decadencia industrial de Europa es necesario innovar centrándose en tecnologías limpias y sostenibles, y mejorar el funcionamiento de los mercados, interior y exterior, con normas que, al menos, no dificulten a las empresas europeas competir con las exteriores, incluso en la propia Europa. Proteger la, propiedad intelectual, exigir tanto a los productos importados como a los europeos en materia medioambiental o de protección de la salud o fomentar la internacionalización de las pymes, serían líneas de actuación eficaces.

Además, la industria y especialmente las pymes, necesitan un mejor acceso a la financiación. El dinero ha de llegar a la economía real y para ello han de movilizarse recursos públicos, incluidos los de los Fondos Estructurales y los del Banco Europeo de Inversiones, y privados, eliminando los obstáculos con que todavía se topan los fondos de capital de riesgo y facilitando las operaciones transfronterizas de las empresas más pequeñas.

La industria europea se ha basado siempre en un capital humano formado y competente. Los empleos industriales, los más sólidos y mejor remunerados, han crecido siempre sobre la formación y ahora también necesitan capacidad de adaptación y de transformación para anticipar los cambios y las competencias necesarias que eviten  desajustes entre la demanda y la oferta laboral.

La industria europea se enfrenta a los mayores retos de las últimas décadas, como consecuencia de la crisis económica actual y sobre todo de su propia crisis de competitividad, con componentes intrínsecos e inducidos. De las medidas que se tomen para superar ambas crisis dependerá, en gran medida, la recuperación a medio plazo del conjunto de la economía de Europa y, sobre todo, la solidez y la sostenibilidad del bienestar del continente.
 

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