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Miércoles - 23.Junio.2021

Por una política industrial activa

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15/11/2011

UGTCONFEMETALCCOO

Ante las inminentes Elecciones Generales, cuyos resultados configurarán un nuevo Gobierno, la Federación de Industria de Comisiones Obreras, Metal, Construcción y Afines de la Unión General de Trabajadores, Federación de Industria, y la Confederación Española de Organizaciones Empresariales del Metal hacen público un llamamiento en defensa de la industria, el sector más sólido de una economía desarrollada y el más capaz de cimentar una recuperación en las actuales circunstancias.

La inminente cita electoral se enmarca en un escenario de crisis global que se está manifestando con especial virulencia en España, y que está afectando de manera muy especial al empleo.

El nuevo Gobierno que salga de las urnas el próximo 20 de noviembre, deberá enfrentarse a las mayores exigencias, y probablemente las más graves, que un ejecutivo ha tenido que afrontar en el terreno económico en las últimas décadas.

Su primer objetivo debe ser que nuestra economía recupere los ritmos de crecimiento anteriores al estallido de la crisis y que genere  mejoras constantes de la competitividad, compatibles con un déficit público asumible. Todo ello, sobre bases realmente sólidas. En ello se juega España buena parte del bienestar de las futuras generaciones y su propia presencia entre el grupo de economías desarrolladas de primer nivel.

La industria ha demostrado ser el sector económico fundamental y la mejor garantía de crecimiento económico equilibrado, sostenido y sostenible, que permite generar y dar estabilidad y continuidad a los empleos, y que realiza un gran esfuerzo de inversión en la formación de los trabajadores.

Conseguir un sector industrial sólido, fuerte, diversificado y competitivo, que garantice empleos de calidad y genere unas perspectivas ciertas de crecimiento futuro, tanto de la economía como del empleo, pasa porque la industria retome su pujanza como motor económico y se recupere el maltrecho tejido industrial. Todo ello exigirá una política industrial activa, coordinada, sustentada en un verdadero diálogo social entre los interlocutores sociales, y entre estos y las Administraciones Públicas, que permita ganar en competitividad y asentada sobre la base de una economía competitiva, es decir, realmente productiva, innovadora y capaz de exportar productos y servicios a todo el mundo.

Recuperar esa fortaleza industrial exige un marco favorable para mejorar la competitividad, con el objetivo de que España sea un lugar atractivo para la inversión industrial y la creación de empleo. Y ese es el papel que debe desempeñar la política industrial a través del apoyo a la innovación y al conocimiento, el impulso de la inversión en infraestructuras, el compromiso con el desarrollo sostenible y el aseguramiento de un suministro de energía a precios competitivos.

El desarrollo industrial se puede ver condicionado por otras políticas, como la financiera, laboral, educativa, fiscal, medioambiental, o de competencia, entre otras, por lo que el objetivo de contar con una industria fuerte ha de estar presente en cualquier decisión que se adopte considerando las necesidades del sector industrial. Así, esa política industrial imprescindible para recuperar la senda de crecimiento debe desarrollar instrumentos que coordinen las distintas propuestas y evitar medidas que entorpezcan y limiten la actividad y el acceso a los mercados.

PROPUESTAS DE POLÍTICA INDUSTRIAL

- Para la definición y coordinación de una política industrial como la que necesita España, es imprescindible la existencia de un Ministerio de Industria, dotado técnica y económicamente, capaz de desarrollar la necesaria interlocución con los agentes sociales implicados, cuya participación, seguimiento y valoración de las políticas a aplicar debe contar con instancias adecuadas donde sustanciarse, como los Observatorios Industriales sectoriales.

- La industria necesita, de un entorno normativo sencillo y previsible para las empresas, una legislación que proporcione un marco estable, predecible y adecuado, que favorezca la innovación y la competitividad y que no suponga un obstáculo a la inversión industrial. Precisa también de una coordinación legislativa entre todas las Administraciones Públicas que asegure la unidad de mercado en la que deberían apoyarse los planes de inversión, producción e I+D+i.

- Es necesario reactivar el acceso de las empresas a la financiación en condiciones razonables y acabar con la alta morosidad, muy especialmente de las Administraciones Públicas, que está paralizando la capacidad productiva de algunos sectores y comprometiendo, incluso, la viabilidad y la supervivencia de muchas empresas.

- La industria necesita un suministro energético previsible, seguro y a precios competitivos. Más eficiencia energética significa innovación e inversión, y aplicación de tecnologías y productos energéticamente eficientes y ya disponibles hoy.

- El desarrollo industrial no es posible sin innovación, y ésta ha de llegar a todas las empresas, y especialmente a las pymes industriales.

- La industria necesita un marco adecuado de investigación, adaptado a las necesidades de pymes industriales, simplificar el tratamiento fiscal de la inversión en I+D+i, fomentar la colaboración Centros de Investigación, Universidades y Empresas, mejorar la financiación y simplificar procedimientos, normativas y reglamentaciones.

- Son imprescindibles infraestructuras que faciliten el transporte intermodal de las mercancías, aseguren el suministro de energía a precios competitivos, garanticen el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación que modernicen la forma de gestión.

- Los productos industriales necesitan un marco de apoyo en el exterior que permita ganar y consolidar mercados sobre la base de una imagen país asociada a la calidad industrial, y la coordinación de las distintas acciones de promoción exterior de las administraciones, y el apoyo especial a la internacionalización de pymes.

-  La sobrerregulación y la dispersión de la normativa medioambiental están obstaculizando el desarrollo industrial que precisa criterios ambientales proporcionados, únicos y homogéneos, y un control real de los productos importados, que no siempre cumplen los estrictos estándares medioambientales europeos.

-  La formación de los trabajadores en la industria es clave para la competitividad, es necesaria la colaboración entre centros educativos y empresas, y un esfuerzo para que en todos los escalones formativos se haga atractivo el empleo industrial, muy especialmente entre las mujeres y los jóvenes, insuficientemente representada en muchas de las profesiones tradicionales de la industria.  Pero el gran reto formativo está en dotar a los recursos humanos de la cualificación y las herramientas de adaptación profesional que les permitan afrontar crecientes cambios tecnológicos y exigencias competitivas.

- Propiciar la protección efectiva de nuestro tejido industrial así como  la creación y localización de nuevas empresas, y ofrecer a los sectores industriales instrumentos que les permitan afrontar sus debilidades y consolidar sus fortalezas.

- La política industrial debe englobar todas las medidas que de una u otra forma contribuyan a conseguir los objetivos perseguidos. 

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